Los residuos urbanos en la actualidad son destinados, en su mayoría, a formar parte de vertederos o de rellenos sanitarios, si bien son productos biodegradables, deben sufrir un proceso de destrucción llevado a cabo por microorganismos como bacterias y hongos para descomponerse.

Está comprobado que la biodegradación sin control genera gases como el metano, que es vector de enfermedades y de liberación de olores. El plástico, por otra parte, sólo conforma, el 20% de los desperdicios urbanos y al ser un elemento inerte, si bien no se descompone en forma biológica, puede ser reciclado o reutilizado para recuperar su capacidad energética.

En el plástico podemos encontrar un reservorio de energía que se desecha día a día, pero podría volver a utilizarse para el beneficio de la comunidad. Por ejemplo, un kilo de plástico contiene energía equivalente a un kilo de Diesel; una bolsita plástica tiene energía suficiente para mantener encendida una lámpara de 60 W por diez minutos y un envase de yogurt permite mantener 5 horas encendida una lámpara de bajo consumo.

El reciclado energético del plástico es un proceso de generación de energía por el tratamiento térmico de los residuos que ya es una realidad en los mercados más desarrollados.

Existen iniciativas responsables para promover y mejorar la sustentabilidad de la cadena de producción de plásticos y para colaborar con la sustentabilidad del planeta. En este sentido, el plástico podría colaborar más eficazmente con el desarrollo sustentable con iniciativas basadas en el concepto de las “4 R”:

– Reducir: fomentar el diseño inteligente que proteja los productos o alimentos reduciendo el desperdicio de packaging al máximo posible. En el caso de las bolsas plásticas, que éstas sean más resistentes para evitar el uso duplicado en supermercados y comercios en general.

– Reutilizar: fomentar el desarrollo de envases que, aprovechando la durabilidad del material, puedan ser reutilizados con repuestos o rellenos. Además, concientizar sobre el uso responsable de los envases y bolsas plásticas a toda la población. En el caso de las bolsas, por ejemplo, reutilizarlas como contenedora de basura doméstica.

– Reciclar mecánicamente: impulsar la recolección selectiva de materiales reciclables, en recipientes separados de la basura orgánica, para luego entregar a recicladores. Los residuos plásticos pueden servir como materia prima para generar nuevos productos plásticos mediante el reciclado mecánico.

– Reciclar energéticamente: Además, el valor calórico del plástico, puede ser aprovechado mediante el reciclado para generar energía.

Fuente: https://thefoodtech.com/insumos-para-empaque/el-plastico-herramienta-para-el-desarrollo-sustentable/

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